Para empezar bien, escoge el ‘por qué’ de la transformación

A los consultores, sobre todo a los que ofrecen soluciones en busca de problemas, les gusta proclamar que hoy por hoy la transformación de las organizaciones es una obligación ineludible. En el argot de la consultoría, la transformación es imperativa.

La evidencia, sin embargo, es que la mayoría de los procesos de transformación, hasta el 70% según algunas fuentes, no llegan a buen término. En muchas ocasiones, por no profundizar lo suficiente en el por qué concreto de su transformación (de su equipo, su organización).

Una institución educativa, con varias decenas de escuelas afiliadas y más de 20.000 alumnos, desde infantil a bachillerato, nos contrató para que le acompañáramos en el proceso de puesta en marcha de su programa de transformación pedagógica.

Cuando en los primeros talleres con los docentes les preguntamos sobre el ¿por qué? de esa transformación, las respuestas iniciales eran del tipo:

  • «Porque la sociedad nos lo pide«. (Pero cuando les instábamos a concretar quién, cómo y cuándo les había trasladado esa petición), era difícil obtener respuestas específicas.
  • «La sociedad cambia; la educación ha de cambiar también«. (Pero, ¿quién se arriesga a predecir las características que de la sociedad para la que preparar a los alumnos de infantil.

Estas respuestas genéricas pueden ser suficientes como estímulo para moverse, pero no bastan para diseñar un proceso de cambio, y mucho menos para sostenerlo ante las dificultades y reticencias que inevitablemente aparecen.

Como facilitadores, insistimos en aplicar una y otra vez la técnica de los ¿cinco por qué? hasta que los equipos se encuentran satisfechos de sus propias respuestas.

A menudo, éstas acaban derivando hacia la conciencia de que algo no funciona como sería deseable. Por ejemplo:

  • No nos motiva enseñar siempre lo mismo y del mismo modo.
  • Lo que enseñamos no motiva a los alumnos. No conseguimos interesarles.

En este caso, la siguiente tarea es identificar cuál es el peso, la herencia, la rutina que les impide avanzar y a partir de ahí concretar cómo abandonarla.

En cualquier caso, sin embargo, las respuestas al por qué apuntan a algo que tiene su origen en el pasado. Pero el sentido de la transformación está en crear un futuro distinto. Es por ello que el por qué no es la pregunta más poderosa para empezar bien un proceso de transformación. Más sobre el tema en próximas entradas.

Coperfield es tu agencia de transformación. Diseñamos, facilitamos y acompañamos la transformación que tu organización necesita.

Foto: Ashley Rich en Unsplash

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