Reconocer la cultura de la empresa es el primer paso para transformarla

Cultura«Yo tampoco sé cómo empezó – dice uno de los personajes de esta viñeta de Mick Stevens publicada en 1994 en The New Yorker – Sólo sé que es parte de nuestra cultura corporativa».

Podemos conjeturar sin riesgo que quienes trabajan en el despacho contiguo llevan ese mismo sombrero. El mismo, con toda probabilidad, que usa el jefe, y el jefe del jefe, y el que fue el jefe del jefe actual.

Podemos conjeturar también que el núcleo de esa cultura corporativa no es sólo llevar ese sombrero, sino aceptar hacerlo sin cuestionarlo, incluso aunque parezca ridículo. Incluso sin ni siquiera aceptar la posibiidad de que pueda parecer ridículo a otros.

Porque seguramente se acepta del mismo modo, o se hace ver que se acepta, cualquier orden, o incluso sólo una indicación, que venga desde suficientemente arriba.

Es posible que un día el jefe proclame que hace falta un cambio en la cultura de esa empresa, y reparta a sus empleados un modelo de sombrero más moderno. O que sustituya el llevar sombrero por cualquier otro artefacto, el color de la corbata, o algo tan discreto como un pin. Sabemos que eso ni siquiera cambiaría la cultura de la empresa; sería sólo un atajo, seguramente por demás inútil.

  • ¿Podríamos detectar rasgos similares en la cultura de nuestra empresa? ¿En la de una que conozcamos bien, en la que quizá hayamos trabajado?
  • ¿Qué conllevaría cambiar superficialmente esa cultura? ¿Qué comportaría transformarla? ¿Por qué, para qué nos plantearíamos hacerlo? ¿Cómo?
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