Transformarse es más que cambiar de piel

Como personas y como organizaciones, cuando no acabamos de estar cómodos en donde estamos, o con lo que hacemos, o con cómo lo hacemos, o con quién lo hacemos, tal vez nos planteemos cambiar. Quizá incluso reinventarnos o transformarnos.

Abordamos esta cuestión con prudencia. Porque tanto cambio como transformación son términos gastados de tanto usarlos.

Sabemos desde siempre que el cambio es una constante de la vida. Basta con dejar pasar el tiempo y todo lo vivo cambia: la naturaleza, las personas, las organizaciones, la sociedad. Quizá no en la dirección deseada o prevista. Pero cambia.

Por ese motivo, porque es fácil, el cambio está sobrevalorado. Muchas veces es sólo epidérmico, como un cambio de piel o de imagen. Limitado a los síntomas o las apariencias de las cosas, pero sin abordar sus causas. Por ello, las intervenciones estéticas suelen tener una esperanza de vida breve y tienden a requerir repeticiones regulares.

El ámbito de la política, sobre todo en época electoral, proporciona con frecuencia «propuestas de cambio«. Sin embargo, podemos a veces percibir que la intención es hacer ver que todo cambia, pero con el propósito de que en el fondo todo siga igual.

En otras ocasiones el propósito de cambio es sincero, pero infravalora las resistencias que habrá que superar, la diversidad de intereses a conciliar, la dificultad y el tiempo de establecer las alianzas necesarias. En este caso, las buenas intenciones acostumbran a no ser suficientes.

Una transformación es algo más profundo que un simple cambio. Sabemos que no podemos solucionar los problemas o los retos que tenemos, ni personales, ni empresariales, ni políticos ni sociales, pensando, sintiendo y actuando del mismo modo en que los hemos creado.

De ahí que la ruta de la transformación sea un proceso más exigente. Porque exige acometer dos tareas no triviales: visualizar el futuro y ‘vaciar el armario‘. Una para superar el pasado. La otra para generar futuro.

  • Visualizar el futuro‘, creando un relato coherente de cómo aspiramos a que sean las cosas. Integrando no sólo nuestro punto de vista, sino el de quienes han de implicarse también en ese futuro. Con el rigor y detalle de las historias que publican en las buenas revistas, que todavía las hay.
  • Vaciar el armario‘, haciendo hueco para lo nuevo a base de abandonar creencias, actitudes y hábitos que con el tiempo se han convertido en confortables, pero que ya no son útiles. Exige transitar por una especie de duelo. Como cuando nos hemos de desprender de ropa que habíamos usado, de discos que escuchábamos o de libros que nos entusiasmaron, pero que no volveremos a leer y ocupan un espacio que necesitamos.

Cuando sentimos la tensión entre el presente en el que nos encontramos y el futuro al que nos gustaría avanzar es frecuente que nos invada el sentimiento de que tenemos que hacer algo. Tomar el atajo del cambio es entonces una  tentación a la que conviene saber resistir si lo que corresponde es dar el primer paso en el viaje de la transformación. 

La reflexión de hoy: Revivid un ejemplo (de una vivencia personal, de una experiencia profesional) en que la decisión fue tomar el atajo del cambio. ¿Cómo fue? ¿Con qué consecuencias?

Agradeceremos siempre vuestros comentarios y aportaciones.

 

 

 

 

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  1. […] ellos el impulso a hacer algo para transformar la educación. Pero, a menos que nos contentemos con el atajo de cambios epidérmicos, ponerse en marcha exige tener respuestas concretas y practicables a ¿qué transformar?, ¿cómo […]

  2. […] ellos el impulso a hacer algo para transformar la educación. Pero, a menos que nos contentemos con el atajo de cambios epidérmicos, ponerse en marcha exige tener respuestas concretas y practicables a ¿qué transformar?, ¿cómo […]

  3. […] admitiendo la posibilidad de que algunas instituciones puedan transformarse para ganarse la confianza de la sociedad, harán falta nuevas instituciones. Será cuestión de […]

  4. […] transformación estructural con todas sus consecuencias, diría yo, más que sólo un simple cambio. Más fácil de decir que […]

  5. […] pero tal vez no de sector. Rehacer la imagen. Retocar la estrategia. El peligro aquí es tomar el atajo del cambio en lugar de la aventura de la […]

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