Transformar la educación: ¿Por qué? ¿Para qué?

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161103 Blog Coperfield EscuelaNuestra metodología de acompañamiento al cambio en escuelas, empieza por ayudar a los equipos a responder con la máxima claridad a las cuatro preguntas clave que es obligado plantearse antes de abordar cualquier proceso de cambio: ¿Por qué y para qué cambiar? ¿Qué cambiar? ¿Cómo hacerlo? ¿Quién debe participar?

Encontramos que a menudo no les resulta fácil alinearse en torno a las respuesta a estas preguntas poderosas. La dificultad acostrumbra a ser mayor cuando el grupo acepta la auto-exigencia de que las respuestas sean lo suficientemente concretas como para diseñar y desplegar un plan de acción a partir de ellas.

La pregunta ¿Por qué cambiar la educación o las escuelas? genera a menudo respuestas del estilo de:

  • Porque la sociedad lo pide.
  • Porque las escuelas se diseñaron teniendo en mente una sociedad distinta de la actual.
  • Porque las escuelas preparan a los alumnos para el mundo de ayer, no para el de mañana.
  • Porque hay que hacer algo ante los malos indicadores de la educación actual (PISA, abandono escolar prematuro y similares).
  • Porque mucho de lo que enseñan las escuelas no es ya interesante para los alumnos: lo pueden consultar en la Wikipedia sin necesidad de ir a clase ni de aprenderlo de memoria.

Respuestas todas ellas válidas, pero que no constituyen un punto de partida práctico para el cambio. En algún caso, porque son demasiado genéricas; la sociedad, por ejemplo, no llama a la puerta de ninguna escuela; lo hacen en todo caso padres concretos con demandas concretas. Otras respuestas simplemente conducen a nuevas preguntas menos fáciles de responder: ¿Qué añadir a lo que se enseña en la escuela? ¿Qué suprimir para hacer sitio a lo que se añade? ¿Hay que enseñar lo que interesa a los alumnos, o bien conseguir interesarles en lo que se enseña? Etcétera.

De cara a enfocar un proceso de cambio, la pregunta ¿Para qué queremos cambiar nuestra escuela? resulta mucho más poderosa. Porque obliga a responder haciendo referencia específica a nuestros alumnos, a nuestras familias, a nuestros profesores, a nuestro entorno. Haciendo también referencia a nuestros valores y a los resultados concretos que queremos que resulten del cambio. Habrá sin duda como mínimo matices distintos en las respuestas de cada escuela. De hecho, observamos que las respuestas varían incluso entre docentes de distintas etapas (primaria, infantil, bachillerato, eso).

Los por qué apuntan a la motivación, a las emociones. Los para qué a objetivos y resultados. Por eso son más útiles, significativos y poderosos. Por eso el esfuerzo de concretarlos, debatirlos y difundirlos vale la pena.

Más sobre preguntas poderosas para el cambio educativo en una próxima entrada.

Más sobre herramientas prácticas para el cambio educativo en nuestros próximos talleres Kaospilot para el diseño y gestión de espacios de aprendizaje en Barcelona y Madrid.

 

 

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