Entradas

Necesitamos más liderazgos, no liderazgos más fuertes

Desde la London Business School publican un artículo provocador: «Let’s kill leadership«. Con un subtítulo que llama a la reflexión: «Se nos condiciona a ser liderados por otros. Es peligroso. Deberíamos aprender a ser independientes.»

Discrepamos. La autora parte de premisas en parte ciertas para proponer conclusiones equivocadas.

Es cierto que abundan a nuestro alrededor, en lo público y en lo privado, demasiados malos liderazgos. Peores todavía cuando presumen, por conveniencia, de la necesidad de ejercer un ‘liderazgo fuerte‘. ¿Hacen falta ejemplos?


«Hay líderes fuertes en ambos bandos de cada guerra. En el fondo, cada guerra es una lucha por poder y privilegios, en contra de la humanidad. Debemos aprender a escuchar más a nuestra humanidad que a nuestros líderes. (Dee Hock)


Es también cierto a la vez que hay quienes escogen delegar en el líder la responsabilidad de tomar cualquier tipo de iniciativa, incluyendo la de liderarse a sí mismos. A veces por comodidad; a veces porque no atreverse a enfrentarse a una cultura que no sólo no valora la iniciativa, sino que la coarta. Porque se les ha dicho demasiadas veces que: «Aquí no se le paga por pensar«.


«En el momento que el líder se siente superior al seguidor dejamos de tener al uno y al otro. Podemos tener un gerente y un subordinado, un amo y un sirviente, un tirano y un súbdito, pero no un líder y un seguidor.» (Dee Hock)


Pero la alternativa no es prescindir del liderazgo, como propone la académica de la LBS, sino recelar de los liderazgos fuertes. Cuando se entiende que la vulnerabilidad de un líder es también parte de su fuerza, el liderazgo toma otra dimensión.


«Lidérate a ti mismo, lidera a tus superiores, lidera a tus iguales, y asegúrate que los que trabajan para ti hacen lo mismo. El resto es trivial.» (Dee Hock)


Los ciclistas conocen bien la diferencia entre rodar dentro del pelotón y hacerlo a pecho descubierto. Sorprende más saber que, según un estudio reciente, llevar a un compañero a rueda ayuda incluso al ciclista que va primero. Por otra parte, aunque ubicarse en la cola del grupo supone el mínimo desgaste, incrementa el riesgo de quedarse cortado. Por eso, en un buen equipo todos dan relevos.


Coperfield es una agencia de transformación. Creemos en el liderazgo distribuido como una herramienta de transformación. Facilitamos una cultura de liderazgo distribuido en las organizaciones a las que acompañamos. Contáctanos en hola@coperfield.org.


 

Desmitificar el liderazgo para habilitar liderazgos

¿Para qué hace falta el liderazgo?

Casi seguro que todos nos hemos encontrado por lo menos una vez en situaciones en las que se aplica esta afirmación (atribuida a Peter Drucker),

«Sólo hay tres cosas que tienen lugar de modo espontáneo en una organización: fricción, confusión y resultados por debajo de lo esperado; el resto requiere liderazgo.«

Quizá es por eso por lo que se ha puesto de moda hablar de liderazgo. Porque tenemos la sensación de que son muchos los ámbitos en que sería deseable un liderazgo que resultara en menos confusión y menos fricciones. Porque entonces los resultados mejorarían casi automáticamente.

El concepto de liderazgo, sin embargo, se ha desvirtuado a fuerza de manosearlo sin cuidado. Hay quien ha encontrado en la literatura más de doscientas definiciones de liderazgo, muchas de ellas inservibles y no exentas de contradicciones. Una búsqueda en Google revela que hay varios centenares de millones de entradas sobre ‘leadership’, pero también sobre la falta de liderazgo (‘lack of leadership’).

Resulta sin embargo que se observa una notoria confusión, incluso entre los (supuestamente) expertos, acerca de la definición y las características del liderazgo. Un síntoma de ello es la proliferación de adjetivos (casi tantos como expertos) con los que se intenta diferenciar el buen liderazgo, así como de artículos y libros más o menos académicos sobre variantes como el ‘liderazgo creativo’, ’liderazgo auténtico’, ‘liderazgo servidor’, ‘liderazgo ejemplar’, ‘liderazgo transformador’, ‘liderazgo carismático’, por citar sólo unas pocas.

La esencia del liderazgo

Como todas las manifestaciones del academicismo, este tipo de juegos verbales tienen el gran peligro de confundirnos sobre lo esencial. David Foster Wallace, un escritor destacable no sólo por su agudo sentido de observación de la realidad sino también por la obsesión por el detalle con el que construía sus ensayos y sus historias, publicó una definición inspiradora y nada académica del liderazgo:

Un verdadero líder es alguien que, debido a su particular poder, carisma y ejemplo, es capaz de inspirar a personas […] Consigue de algún modo que hagamos cosas que en el fondo sabemos que podemos hacer y queremos ser capaces de hacer, pero que normalmente no conseguimos por nuestra cuenta […] Es alguien que nos puede ayudar a superar las limitaciones de nuestras particulares pereza y egoísmo y debilidad y miedo y ponernos a hacer cosas mejores que las que haríamos por nuestra cuenta.

La esencia del liderazgo es movilizar hacia la acción.

El líder habilita liderazgos

Un líder no lidera una organización; un líder lidera gente. Ha de tomar conciencia de que, por grandes que puedan ser sus capacidades y experiencia, sólo tendrá éxito si consigue que le ayuden. Lo mejor para ello es conseguir que no haga falta que sea el líder en solitario. Su mayor éxito será creer en las capacidades de las gentes, desarrollarlas y habilitarlas.

Nadie tiene la capacidad de liderar siempre, cualquier reto, en cualquier circunstancia, en cualquier entorno. Pero todos podemos desarrollar la capacidad de liderar. Incluso la de liderar a nuestros superiores, porque lo necesitan.

El liderazgo que necesitamos está disponible en cada uno de nosotros. Sólo tenemos que hacer que se manifieste.” (Owen Harrison)

Iremos tirando de este hilo en próximas entradas.

Sugerencia

«Recuerda una situación en la que, estando tú presente, percibiste una falta de liderazgo. ¿Qué hiciste al respecto? ¿Qué no hiciste que piensas que podrías haber hecho? ¿Qué motivó tu conducta?«

Creemos en el liderazgo distribuido

Coperfield es una agencia de transformación. Diseñamos procesos a medida del cambio que tu equipo necesita. Podemos ayudar a poner en práctica en tu organización una cultura eficaz de liderazgo distribuido. Puedes experimentarlo en nuestros talleres de liderazgo.