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¿Qué alternativas a los MBA?

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Hace poco, un artículo en The Guardian («Why we should bulldoze the business school«) pone una vez más sobre la mesa la crítica a los programas (de)formativos de las escuelas de negocios tradicionales. Su conclusión es que:

«Si queremos ser capaces de responder a los retos a los que se enfrenta nuestra vida en el planeta, necesitamos investigar y enseñar tantas formas diferentes de organizarnos como seamos capaces de imaginar colectivamente. Dar por sentado que el capitalismo global puede continuar como hasta ahora equivale a asumir un camino hacia la destrucción. Por tanto, si vamos a abandonar el ‘business as usual’ también tenemos que reimaginar de arriba a abajo la ‘business school as usual’

Pensamos que hay cada vez más gente, dentro y fuera de las universidades y las escuelas de negocio, que comparte en alguna medida estos planteamientos. En los tiempos que corren, de grandes disrupciones y cambios acelerados, diríase que no hacen tanta falta ‘administradores’ de organizaciones, sean o no de negocio, como líderes creadores y transformadores de instituciones, y también negocios, adecuados a los nuevos tiempos.

Hay pues un ¿para qué? razonable para reinventar esta formación. En la línea de lo que venimos comentando en este blog, falta concretar respuestas a cómo hacerlo y con quién.


Si te interesa explorar cómo crear futuros alternativos para la formación, apúntate a nuestra próxima Masterclass Kaospilot: «El arte y oficio de facilitar espacios de aprendizaje«, o contáctanos en hola@coperfield.org

Un motivo para transformar la formación

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Empezamos a trabajar con una Fundación dedicada a la formación profesionalizadora de personas en riesgo de exclusión. Impresionados por su compromiso, su impulso y su capacidad de gestión.

Pero están inquietos. Comentando su oferta formativa, manifiestan:

  • Que la formación que imparten está muy condicionada por los fondos públicos a los que optan (por concurso) para financiala.
  • Que tienen la sensación de estar formando gente para profesiones llamadas a desaparecer, en lugar de formarlas para el nuevo entorno económico 4.0 (o como se quiera llamarle).
  • Que compiten muy duramente (pero no colaboran) con entidades similares para actividades que persiguen acceder a los mismos fondos.

«Clarity dissolves resistance»
C.&D. Heat, «Switch»

Es evidente que tienen un buen motivo (un por qué) para transformar la formación que están impartiendo. Y también un para qué sólido: Prestar la mejor ayuda posible a los colectivos a los que sirven.

Pero son conscientes de que éso no basta para arrancar un proceso de transformación con perspectivas de éxito. Quedan otras cuestiones importantes pendientes de clarificar:

  • ¿Qué cambiar?: cómo imaginar en concreto la formación que mejor respondería a los requisitos de futuro. Lo que incluye la respuesta a qué añadir, pero también a qué dejar de hacer, porque sus recursos son obviamente limitados.
  • ¿Cómo hacerlo y a quién implicar? Tanto internamente (su departamento de formación, su Patronato) como a agentes externos, desde los formadores a los que contratan hasta las administraciones que gestionan los fondos de ayuda, incluyendo quizá también alguna de esas organizaciones con las que hoy compiten.

En el fondo, la cuestión más complicada de decidir, a la que habrán de dar respuesta los patronos de la Fundación, es el alcance de la transformación que decidan impulsar. La de su formación; o la del sistema que tanto les condiciona. Lo que lleva de vuelta a las cuestiones clave de todo proceso de transformación: ¿Para qué?, ¿Qué cambiar?, ¿Con quién?, ¿Cómo?. Más sobre ello en próximas entradas.

Coperfield es una agencia de transformación. Facilitamos que las organizaciones y a los grupos encuentren sus  propias respuestas a sus retos de transformación y les acompañamos durante el proceso.

Sobre-preparados e infra-utilizados: ¿Qué hacemos?

161228 Blog

Según datos de un informe reciente de la OCDE sobre la productividad, el factor clave de éxito de las empresas (y de los países) que consiguen mayores aumentos de productividad no es una mayor inversión en tecnología, sino una mayor eficacia en combinar inversiones en capital con el mejor aprovechamiento de las capacidades de sus recursos humanos.

El informe apunta a la existencia de una notable disparidad, tanto entre países como en el interior de cada país, entre las empresas más avanzadas, que consiguen aumentos de productividad sostenidos, y las estancadas o rezagadas. En particular, entre 2001 y 2013 las empresas de servicios más avanzadas en este aspecto conseguían aumentos de productividad de 3,6% anual, frente a un 0,4% en las rezagadas.

Según los datos de la OCDE, de los que hemos extraído la gráfica adjunta, España destaca entre los países analizados por el alto porcentaje de profesionales empleados en tareas cuyas exigencias están por debajo de sus capacidades. Por contra, el porcentaje de trabajadores no lo suficientemente cualificados para el trabajo que desempeñan está en línea con el de otros países.

La conclusión al uso sería que esos trabajadores sub-empleados o infra-utilizados deberían convertirse en emprendedores e iniciar una start-up. Sobre este punto, sin embargo, el informe de la OCDE es bastante contundente:

«Es importante que las empresas jóvenes o bien crezcan rápidamente o bien abandonen, pero que no se estanquen  convirtiéndose en empresas pequeñas y viejas.»

En línea con lo planteado en una entrada anterior, una alternativa es convertir a una parte del personal sobre-capacitado en intra-emprendedores, de los según las estadísticas nuestro país no anda sobrado. No es necesariamente tarea fácil, porque ello exige cuando menos:

  • Capacitar y empoderar a personas para que se transformen de empleados en intra-emprendedores.
  • Demostrar el potencial de esos intra-emprendedores latentes a los equipos directivos de esas empresas estancadas o rezagadas a las que se refiere el informe de la OCDE.
  • Adaptar las culturas de empresa en función de los dos puntos anteriores.

Los tres puntos requieren procesos de transformación que pueden facilitarse poniendo en juego metodologías y herramientas apropiadas (como las que utilizamos en Coperfield, por ejemplo). Un objetivo para nuestro 2017.