La cultura, como el aire, puede ser invisible pero también tóxica

La reciente dimisión (o despido) del CEO de Uber ha tenido como consecuencia colateral múltiples comentarios sobre la relevancia de la cultura corporativa.

Para el New York Times, por ejemplo,

«En más de un sentido Uber es un caso extremo de un negocio en el que el crecimiento rápido ha impulsado la arrogancia ejecutiva y una cultura corporativa en la que todo vale […] Uber fomentó una cultura de «bro», donde se premiaba la zafiedad, donde vacilar era sólo para los perdedores y en donde las pocas mujeres que fueron contratadas fueron ignoradas o acosadas.«

Las crisis son siempre un acicate para reflexionar. En ese caso, nos sirve para hacer un apunte sobre un concepto, la cultura corporativa, que ha aparecido de refilón en entradas anteriores sobre la transformación digital y sobre la transformación de las escuelas.

Mick Stevens, New Yorker, 3/10/1994

La definición de cultura por parte del que es considerado como el académico más prestigiado al respecto reza como sigue:

«La cultura puede definirse como (a) un conjunto de supuestos básicos, (b) inventados, descubiertos o desarrollados por un grupo determinado, (c) a medida que aprende a lidiar con problemas de adaptación externa e integración externa, y que (d) ha funcionado lo suficientemente bien como para ser considerada válida y, por consiguiente, (e) se enseña a los nuevos miembros como (f) el modo correcto de percibir, pensar y sentir en relación a estos problemas.»

La pericia y la creatividad de los dibujantes proporciona una aproximación alternativa al concepto de cultura corporativa. Para Hugh McLeod, es lo que sucede en una organización cuando nadie mira. Desde otra mirada, la viñeta de Mick Stevens, uno de los legendarios ilustradores de The New Yorker («Tampoco sé cómo empezó. Sólo sé que forma parte de la cultura corporativa») nos sugiere, por ejemplo, que hay rasgos de la cultura aceptada en una organización que permiten predecir que difícilmente pueda ser innovadora.

Pienso seguir sobre este asunto de la cultura en próximas entradas. Entre tanto, propongo un par de cuestiones para reflexionar y comentar

  • ¿Qué imaginamos que impide a los personajes de la viñeta del New Yorker dejar de llevar su peculiar sombrero?
  • ¿Cuáles son los rasgos de la cultura de un grupo u organización que tengas cercano? (Puede ser tu empresa, pero también tu equipo, tu club, tu familia, tu pareja, …)

Somos una agencia de transformación

Organizamos talleres abiertos sobre distintas facetas de los procesos de transformación, incluyendo acentuar la conciencia sobre la cultura existente en tu organización y los motivos y modos para evolucionarla. También diseñamos procesos a medida del cambio que tu equipo necesita y los acompañamos en talleres colaborativos ‘in-house’.

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3 comentarios

Trackbacks y pingbacks

  1. […] ver lo que hacemos, como ilustraba la viñeta de The New Yorker reproducida en una entrada […]

  2. […] Tampoco descartaría que los autores de ambas posiciones tengan nociones no por completo coincidentes acerca del concepto de cultura organizativa. […]

  3. […] cultura de una organización, la de verdad, la que se manifiesta cuando nadie mira, se construye a base de muchas comunicaciones de […]

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