Hay demanda de liderazgo; hace falta más y mejor oferta


Según el World Economic Forum (WEF), que reúne a un conjunto amplio de los (supuestamente) líderes de mundo, la falta de liderazgo era una de sus tres preocupaciones clave para 2015. Los datos de la gráfica hablan por sí solos.

El panorama no debe haber cambiado mucho, porque el WEF escogió precisamente el liderazgo responsable como tema de su última reunión en Davos.

«Parece que algunos de los líderes más poderosos del mundo están más y más preocupados acerca de los líderes más poderosos del mundo. De hecho, más que acerca del cambio climático o de un pánico financiero como el colapso del euro […] De hecho, el tema de la conferencia anual de este año [2017] en Davos es el liderazgo responsable.»

Por fortuna, el WEF no cae en la tentación de intentar definir exactamente en qué consiste ese ‘liderazgo responsable‘, centrándose en cambio en responder a dos ‘preguntas poderosas: ¿Para Qué hace falta? ¿Cómo ejercerlo?

«Necesitaremos más que nunca un liderazgo responsivo y responsable para abordar nuestros desafíos colectivos y para restaurar la confianza de la gente en las instituciones y en los demás […] Pero para hacerlo, debemos mirar más allá de nuestros intereses estrechos y atender a los intereses de nuestra sociedad global.

Ese deber comienza con nuestros líderes, que deben comenzar a entablar un diálogo abierto y una búsqueda común de soluciones a los cinco grandes desafíos en el horizonte. Si reconocen que la nuestra es una comunidad global con un destino compartido, habrán hecho un primer paso, aunque modesto, en la dirección correcta

No es un mal comienzo, aunque estaría mejor si se apuntaran respuestas a una ‘pregunta poderosa’ adicional. ¿Quién habría de ejercer ese liderazgo?

No deberíamos confiarlo (sólo) a quienes, según el propio WEF, se han ganado a pulso la desconfianza de amplias mayorías. Hará falta una nueva hornada de líderes, probablemente con perfiles distintos a los actuales.

Por eso me ha parecido interesante que en una entrevista en The New Yorker, el ahora ex-Presidente Obama manifestara que:

«Tanto Michelle como yo estamos interesados en crear plataformas que capaciten, empoderen, conecten e impulsen la próxima generación de liderazgo. […] En un programa que ayude a la próxima Michelle Obama o al próximo Barack Obama, que ahora mismo está ahí quieto y no tiene idea de cómo hacer para dar vida a sus ideales, no está muy seguro de qué hacer. Hay que darles recursos y formas de pensar sobre el cambio social «.

Interesante, pero aún no suficiente. El ejercicio del liderazgo no tiene por qué ser elitista. Se ha de extender más allá de quienes aspiren a una presidencia, a una función directiva o a ser invitados a las reuniones de Davos. Eso es necesario, y es posible conseguirlo. Suscribimos al respecto la visión de Warren Bennis,

«El proceso de convertirse en un líder es en esencia el mismo de convertirse en un ser humano completo.»

Modestamente, en eso andamos en Coperfield.

3 comentarios

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  1. […] según se reconoce incluso desde los estamentos del ‘status quo‘ hacen falta más y mejores líderes para hacer frente a los retos económicos y sociales del presente y del futuro […]

  2. […] Nadie tiene la capacidad de liderar siempre, cualquier reto, en cualquier circunstancia, en cualquier entorno. Pero todos podemos desarrollar la capacidad de liderar. Incluso la de liderar a nuestros superiores, porque lo necesitan. […]

  3. […] liderazgo es una competencia cada vez más demandada y necesaria. Pero a la vez un término escurridizo, del que existen decenas de definiciones en la literatura y […]

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