Apostamos por desarrollar técnica moral

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Si, como apuntábamos en una entrada anterior, vemos alrededor nuestro ejemplos de procesos colectivos que generan resultados que a nadie satisfacen, ¿qué podemos hacer al respecto?

Pienso que la respuesta pasa por prepararse para abordar dos retos:

  • Cambiar el enfoque y las prácticas de los colectivos atascados en la senda del bloqueo.
  • Acompañar a colectivos dispuestos a recorrer el proceso que conduce a futuros deseables.

Se empieza, sin embargo, a reconocer que una buena parte de las organizaciones y sociedades de hoy no disponen de los elementos necesarios para ello. Por ejemplo,

  • A raíz de su propuesta filosófica de ilustración radical, de aplicar pensamiento crítico tanto a las realidades de hoy como a las propagandas de futuro, Marina Garcés se pregunta acerca de «los saberes y prácticas culturales que necesitamos elaborar, desarrollar y compartir para trabajar por una sociedad mejor«.

A este respecto,

  • Desde una perspectiva macro, la Teoría U se presenta como el fundamento de una metodología social que ayude a un colectivo con intereses múltiples, y no forzosamente idénticos, a la creación de nuevas realidades.
  • Dirigiendo el foco más hacia el mundo de los negocios, aparecen propuestas de nuevos referentes, como la puesta en práctica de organizaciones teal, que comentaremos en una próxima entrada.

Llevar estos modelos conceptuales a la práctica exige, sin embargo, algo más. Requiere una técnica moral, definida como la capacidad de conseguir que suceda lo que es conveniente (o necesario) que suceda.

La aplicación de esa técnica moral, como todas las técnicas, requiere de personas (de técnicos)  con los conocimientos y habilidades adecuados. Pero la facilitación de procesos de creación de futuros compartidos es una disciplina que no está incluida en la mayoría de los programas de formación de directivos ni de líderes convencionales.  Tampoco sería suficiente si lo estuviera. Porque si los futuros compartidos se han de imaginar y generar (por lo menos en parte) desde la base, no es sensato  confiarlos sólo a directivos y líderes. Harán falta muchos más facilitadores capaces de ayudar con su técnica moral a hacer que sucedan esas cosas sobre las que tan a menudo hablamos que deberían suceder.

Propuesta de reflexión

  • Piensa en tu experiencia de un proceso o una reunión que no generara los resultados en un princpio deseados. ¿Qué dificultó el trabajo en grupo?
  • ¿Puedes imaginar cómo la participación de un facilitador externo hubiera podido ayudar a hacer más efectivo el trabajo?

Más sobre todo ello en próximas entradas. 

Somos una agencia de transformación.

Desde Coperfield diseñamos y acompañamos procesos de cambio colectivo y capacitamos (en habilidades como comunicación de proximidadhttp://www.coperfield.org/masterclass-comunicacion-de-proximidad/, facilitación y liderazgo distribuido) a quienes quieren hacerlos posibles.

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